La baja tensión se emplea para consumir electricidad en los hogares, ya que los electrodomésticos que usamos en casa requieren niveles de tensión bajos por seguridad. La baja tensión proviene de las centrales transformadoras cercanas a los núcleos de consumo. En Europa la baja tensión doméstica es de 230 voltios, mientras que en otros lugares del mundo se usan otro tipo de tensiones, entre 100 y 127 voltios.